La imaginación es el arma más poderosa del ser humano. Hace tan solo 100 años un hombre soñaba con la posibilidad de volar con una maquina mecánica, y ahora volamos como parte inherente de nuestras vidas. Hace poco más de 30 años alguien imagino que se podría crear una red de datos mundial, donde compartir información. Y que sería de nosotros ahora sin internet. Estas fueron grandes ideas visionarias y quizás las más importantes del siglo pasado.
Pero no por eso, nos podemos olvidar de los cientos de miles de ideas que se crean cada día para lograr la mayor eficiencia en el desarrollo de la vida cotidiana. Y sobre todo de los entornos de trabajo, es decir en las empresas.
Una manera de concebir las empresas, ha llegado y planea quedarse. Si bien los estereotipos de empresas donde solo se va a trabajar y el empleado resulta ser un simple número de un sudoku infinito. Ahora se impone la integración del trabajador a un nivel más profundo, donde el trabajador a parte de realizar su trabajo ofrece su imaginación para lograr mayor eficiencia. Y esta es reconocida por cualquier nivel de gerencia superior a él. Creando una continua motivación laboral, que ayuda a ambas partes. Pues si bien el trabajador se siente más realizado, se integra con el trabajo que realiza y consigue ver que sus labores tienen futuro en la empresa. Y por otra parte la empresa recibe planes gratuitos de eficiencia en el trabajo, un goteo de nuevas ideas, apertura a nuevos mercados que exponen sus trabajadores, obtienen trabajos mejor realizados gracias a la motivación de sus empleados y lo más importante de todo logra aumentar sus beneficios sustancialmente.
Implantar esto en su empresa o negocio, puede sonar a cuento de hadas, y que en realidad el mundo no es tan maravilloso para que sucedan estas cosas. Pues bien hace solo unos años, cualquier intento de vender planes sobre la gestión de la calidad a empresas era rechazado tajantemente. Y ahora todas los negocios intentan subirse al barco de las normas UNE e ISO para no ahogarse en un mar de certificaciones, la mayoría obligatorias, para trabajar. Es por esa razón por la que no debemos esperar a que sea absolutamente necesario. Debemos adelantarnos y adoptar planes más eficientes en empresas y negocios. Porque esto supone ir un paso adelantado a la competencia, y lo que es más importante cuanto antes se adopten medidas, mayor será la ventaja.
Esta diferencia en la ética y en el funcionamiento interior de la empresa es fundamental para ampliar los horizontes de nuestro alcance de mercado. La proyección final y la satisfacción personal de que todo el mundo gana con esta nueva manera de llevar los negocios, hacen crecer nuestras expectativas. Y solo dando vía libre a la imaginación y el buen hacer de nuestros trabajadores.
Si bien muchos creerán que ya existen dentro de las empresas puestos que se encargan de realizar estas funciones. No sabrán la eficiencia o alcance exactos. Y siempre será mejor un negocio concebido como la suma de muchas mentes capaces de desarrollar trabajos de calidad. Que una empresa con un organigrama piramidal donde el de abajo no se siente identificado con la filosofía de empresa, hace su trabajo con resignación e incluso repudia o elude a sus superiores. Pues para los trabajadores solo son tiranos que exigen más trabajo físico que mental sin ningún tipo de incentivo.
Y es que la motivación es un aspecto esencial a cuidar en nuestros trabajadores para lograr una sostenibilidad adecuada y sobre todo para evitar problemas como ausencias o bajas laborales.
En resumen el empresario goza de recursos casi ilimitados de soluciones que le ayudan a progresar en el mercado global y libre que vivimos actualmente. Solamente tiene que activarlos cambiando el concepto de llevar la empresa. Y obtendrá beneficios casi incalculables por el mero hecho de potenciar la mejor y mayor herramienta de trabajo del ser humano, la imaginación.
Fuente: Soluciones Empresa